ORACIÓN DEL HUERTO DE GETSEMANÍ

 

 

 

Preparativos:

 

ü  Cuatro velas encendidas que hay que ir apagando según la lectura.

ü  Cuatro carteles con las palabras DOLOR/AMOR, MIEDO/CONFIANZA, VIOLENCIA/PAZ Y OPRESIÓN/LIBERTAD, que hay que dar la vuelta en su momento.

  

I. La Historia sucedió en un huerto

  

MONITOR:

 

            La historia sucedió en un huerto. Ya ha terminado la cena. Hace rato Jesús ha dejado su sencilla pero importante herencia a sus discípulos. Se acerca el momento cumbre. Ha ido con sus amigos más íntimos al huerto de los Olivos. Ha sentido el temor. Ahora se siente solo, abandonado de todos; hasta los más queridos muestran más recelo que confianza ante Él.

           

            La tentación del fracaso le inunda. Duda; no sabe lo qué hacer, confía en el Padre pero los temores no escapan... Sabe que morirá, que su muerte echará por tierra muchos de los proyectos que tenía; sabe que su vida entre los hombres se diluye, que la gente necesita signos, obras... A pesar de todo en esta noche de miedo, Cristo entrega una vez más y para siempre su vida al Padre.

 

            Acompañemos a Jesús esta noche, rompamos la soledad que le inunda y oremos con Él.

 

            Vamos a intentar relatar aquellos momentos a través de dos testigos que pudieron vivir, próximos a Jesús, lo ocurrido aquella noche. Esas dos personas de cuyas posibles voces nos vamos a hacer eco son el AMO DEL HUERTO Y UN DISCÍPULO DE JESÚS.

 

CANCIÓN:

 

De noche iremos, de noche;

que para encontrar la fuente,

sólo la sed nos alumbra,

sólo la sed nos alumbra.

 

AMO DEL HUERTO:

 

            Soy el amo del Huerto de los Olivos. A mí me avisaron con mucha discreción, antes de que empezara la cena de la Pascua con los discípulos. Tenía siempre la delicadeza de avisar aunque sabía de sobra que el huerto estaba totalmente a su disposición. El huerto era grande, con olivos muy antiguos y una almazara excavada en la roca donde el olor a aceituna prensada era constante; era un lugar retirado donde podían estar a cubierto o en medio de los olivos. Pero sobre todo resultaba muy cómodo y muy accesible: quedaba a un tiro de piedra de la ciudad. Él lo usaba con cierta frecuencia; se ve que le resultaba bien para orar solo o con sus discípulos.

 

            Aquella noche me picaba la curiosidad. Abundaban los comentarios alarmistas y el ambiente estaba enrarecido; se hablaba con insistencia de su detención inminente. Yo mismo había detectado movimientos extraños por los alrededores del huerto. ¿Sabían quizá que aquella noche iba a venir?. No sería de extrañar; no era ningún secreto que le gustara aquel sitio. Yo, por lo que pudiera ocurrir, me propuse seguir el desarrollo de las circunstancias de cerca, pero discretamente.

 

            Jesús y sus discípulos llegaron a primera hora de la noche; iban silenciosos, como apesadumbrados, entorno a él. Apenas llegados, Él se retiró a un corro de olivos y se puso a orar sobre una gran piedra. También ellos parece que se disponían a orar pero al poco rato andaban todos adormilados por no decir dormidos. Sin duda pesaba la hora y la  cena.

 

            Creo, sinceramente que Él lo pasó muy mal aquella noche en el huerto. Se le veía tenso y ansioso, y de vez en cuando se pasaba la mano por la frente como limpiándose un sudor espeso. Me hubiera gustado espiar con detalle todos sus movimientos, pero al poco rato empecé a notar un trajín sospechoso por la parte opuesta a la entrada. Como si anduviera por allí gente queriendo entrar. !Ya lo creo que había gente!; cuando me quise dar cuenta se había formado cola para entrar en el huerto: un tropel de soldados y de paisanos preparados con estacas, espadas y antorchas.

 

            Cuando reconocí a Judas al frente de aquel piquete, me temí lo peor. Y lo peor ocurrió. Vi perfectamente cómo Judas se acercaba a Él y como le besaba la mejilla. Y por cierto que yo no acertaba a interpretar desde mi escondrijo el sentido de aquel beso...

 

      Yo a Judas le tenía calado. Iba y venía demasiado y su mirada era demasiado huidiza como para no infundir sospechas; además, pertenecía a un grupo extremista antiromano; parece ser que le había reprochado a Jesús su actitud demasiado respetuosa con la autoridad civil. Cuando le vi darle el beso creí que se había reconciliado con Él; no me cabía en la cabeza que, precisamente con un beso entregara a Jesús. Parece ser que los Sacerdotes del Templo habían conseguido engañar a Judas haciéndole creer que simplemente le iban a dar un escarmiento; luego se dio cuenta de su gran error pero... ya era demasiado tarde.

 

    Mis buenos deseos respecto a la reconciliación entre Judas y Jesús pronto se aclararon en el peor de los sentidos; vi cómo Pedro tiraba de espada y le cortaba la oreja de un tajo a Malco, un siervo del Sumo Sacerdote. Se organizó un lío bastante considerable; Jesús reprendió a Pedro preguntándole: “¿es que no debo beber esta copa de amargura que el Padre me ha preparado?” Así que, lo último que vi, fue que se lo llevaban con las manos atadas a la espalda y dándole empujones.

 

CANCIÓN:

 

De noche iremos, de noche;

que para encontrar la fuente,

sólo la sed nos alumbra,

sólo la sed nos alumbra.

 

DISCÍPULO:

 

            Sí, realmente las cosas fueron como cuenta nuestro hermano. Yo lo recuerdo bien; fue una noche que no olvidaré jamás; me acuerdo hasta de sus palabras; y es que me impresionaron mucho.

 

            Se le notaba abatido. Nos dijo: “Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo”. Se alejó de nosotros y se fue a orar sobre una gran roca; suplicaba así: “Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero sino como quieras Tú”.

 

            Dándose la vuelta y viniendo hacia nosotros, nos encontró a muchos dormidos  y nos dijo: “Velad y orad para que no caigáis en tentación; Que el espíritu está pronto pero la carne es débil”. Su oración fue difícil. Volvió a repetir: “Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad”.

 

            Al rato le cambió el rostro. Nos dijo: “ahora ya podéis descansar y dormir. Mirad, ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores...”. Mientras estaba hablando llegó Judas con un grupo de hombres armados y ya sabéis lo que pasó. Pedro, el que después le negaría en el patio de Caifás, salió en defensa de Jesús y cortó una oreja a Malco.

 

            A partir de entonces todo fue vertiginosamente rápido. Le llevaron de Anás a Caifás y, finalmente a Pilato. Fue una noche intensa para todos aunque, a decir verdad, todos estábamos muertos de miedo. A partir de esa noche Jesús se quedó solo; únicamente Juan, María su madre y algunas mujeres le acompañaron; el resto de los discípulos y seguidores desaparecimos de la escena: teníamos demasiado miedo a terminar con Él

 

            Todos quedamos desconcertados, sin saber qué hacer.

 

II. La Historia del Huerto de los Olivos

se repite en nuestro mundo 

  

MONITOR:

 

            La historia del Huerto de los Olivos se repite en nuestro mundo. Hemos hecho memoria de cómo se desarrollaron los acontecimientos. El lugar donde ocurrió todo fue en medio de un huerto de olivos, signo, ya desde el Antiguo Testamento de la paz y la esperanza. Ahora se convierte, paradójicamente en un lugar de DOLOR, MIEDO, VIOLENCIA Y OPRESIÓN, teniendo lugar paradójicamente, en medio de un huerto de olivos, signo ya desde el antiguo testamento de la paz y la esperanza, y esto es lo quieren significar los símbolos que tenemos en medio.

 

            Violencia, dolor, miedo, opresión..., estas palabras  no han desaparecido, no han quedado enterradas en el pasado, hoy siguen vigentes en nuestras vidas, en tantas guerras, injusticias, desprecios..., vivimos con Jesús en una perpetua noche de Getsemaní. Ante esto debemos reflexionar y preguntarnos si realmente seguimos el ejemplo de Jesús ¿somos capaces de tomar su actitud?

 

           

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (Mt.26, 36-46):

 

Llegaron a una propiedad llamada Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos. "Quedaos aquí, mientras yo voy a orar". Después llevó con él a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y angustia. Entonces les dijo: "Mi alma siente tristeza de muerte. Quedaos aquí velando".

Y adelantándose un poco, se postró en tierra y oraba que, de ser posible, no tuviera que pasar por esa hora.

Y decía: "Abba –Padre– todo te es posible: aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".

Después volvió y encontró a sus discípulos dormidos. Y Jesús dijo a Pedro: "Simón, ¿duermes? ¿No has podido quedarte despierto ni siquiera una hora?

Velad y orad para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".

Luego se alejó nuevamente y oró repitiendo las mismas palabras.

Al regresar, los encontró otra vez dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño, y no sabían qué responderle.

Volvió por tercera vez y les dijo: "Ahora podéis dormir y descansar. Esto se acabó. Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.

¡Levantaos! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".

 

CANCIÓN:

 

Nada te turbe, nada te espante,

quien a Dios tiene, nada le falta.

Nada te turbe, nada te espante,

Sólo Dios basta.   

 

(4 velas encendidas)

 

 

             

1.         DOLOR

  

MONITOR: ¡Dolor!        

 

(((Alguien se levanta y apaga una vela)))).

 

AMO DEL HUERTO:

 

            Ciertamente, en aquella noche el sufrimiento y el dolor hasta se respiraban. Pero frente a esto Él se comportó con amor solidario.

 

(se le da la vuelta al cartel de DOLOR para que aparezca la palabra amor)

 

            El sufrimiento que Él aceptaba en ese momento era consecuencia de todo lo que había predicado; en ese momento, incluso en medio del aturdimiento, empezamos a comprender un poco mejor las Bienaventuranzas, el Amor a los Enemigos, el amor incondicional de Dios a todos. Fue un amor solidario; después de la resurrección fuimos comprendiendo que toda la pasión fue la mayor lección de amor de Dios al mundo: sólo el amor que se da a los demás, cambiará este mundo en un mundo de fraternidad. Fue todo un signo de esto el cuidado con el que trató, incluso a Judas.

 

DISCÍPULO:

 

            Toda su vida fue un derroche continuo de amor. Cuando le preguntábamos cuál era el mandamiento principal él nos decía: “Amaos unos a otros como yo os he amado” “Nadie tiene un amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Después de la resurrección recordamos (¡Siempre recordar! ¡Por qué no nos daríamos cuenta a su tiempo!) el gesto de la Última Cena, cuando nos lavó a todos los pies.

 

MONITOR:

 

            El dolor de Getsemaní se extiende hasta nuestros días, una manifestación que se vive día tras día, por eso con esta canción le pedimos al Padre que nos ayude a transformar nuestro dolor en amor y nuestras vidas en un amor justo y solidario para con los demás.

 

 

 

 

 

CANCIÓN:

 

COMO EL PADRE ME AMÓ

YO OS HE AMADO.

PERMANECED EN MI AMOR,

PERMANECED EN MI AMOR.

 

Si guardáis mis palabras

y, como hermanos, os amáis

compartiréis con alegría

el don de la fraternidad.

Si os ponéis en camino

sirviendo siempre la verdad,

frutos daréis en abundancia,

mi amor se manifestará.

 

No veréis amor tan grande

como aquel que os mostré.

Yo doy la vida por vosotros:

amaos como Yo os amé.

Si hacéis lo que os mando

y os queréis de corazón,

compartiréis mi pleno gozo

de amar como Él me amó.

 

2. MIEDO

 

MONITOR: ¡Miedo!      

 

(((Alguien se levanta y apaga una vela)))).

 

AMO DEL HUERTO:

 

            En aquella noche, me acuerdo bien, Jesús tuvo miedo... Sus palabras así lo indicaban: “Pase de mí este cáliz”.

 

(se le da la vuelta al cartel del miedo para que aparezca la palabra confianza) 

 

            Sin embargo me chocaba siempre la segunda parte de su súplica: “No se haga mi voluntad sino la tuya”. Pronto comprendí que su miedo y angustia eran distintos a los míos porque el suyo estaba empapado de CONFIANZA. Aunque le costó hacer la voluntad de Dios, así lo hizo.

 

DISCÍPULO:

 

            Y es que toda su vida fue un acto de confianza en las manos de su Dios Abbá. Cuando le pedimos que nos enseñara, Él nos indicó que nos dirigiésemos siempre a Dios diciendo: “Hágase tu voluntad”. Cuando teníamos miedo, nos comentaba que Dios se ocupaba de los pájaros y de las plantas. Era curioso escucharle referirse a Yahve Dios, con las mismas palabras que utilizan los niños  pequeños para referirSE a su papá; Él siempre nos decía que a Dios hay que llamarle Abbá. ¿Cómo pensar, entonces, que algún discípulo suyo puede quedar olvidado de su Padre Dios? Nuevamente esto lo comprendimos después, el día de Pentecostés, cuando saliMos sin miedo a anunciar la Buena Nueva de su Resurrección.

 

CANCIÓN:

 

No adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

No adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

No adoréis a nadie, a nadie más.

No adoréis a nadie, a nadie más.

No adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

 

 

 

 

 

 

3.         VIOLENCIA

 

MONITOR: ¡Violencia!    

  

(((Alguien se levanta y apaga una vela)))).

 

AMO DEL HUERTO:

 

            No os voy a decir nada nuevo, sólo comentaros que aquella noche fue muy violenta. Tanto, que hasta Pedro, como antes decía, sacó la espada e hirió a un sicario. Sin embargo Jesús ni se defendió. Es más, reprendió a Pedro diciéndole: “Vuelve tu espada a su sitio porque todos los que empuñen espada, a espada morirán”.

 

            (Se le da la vuelta al cartel de VIOLENCIA para que aparezca la palabra paz)

 

DISCÍPULO:

 

            La verdad, es que su forma de actuar no nos sorprendió. Estábamos cansados de oírle hablar de paz y no de guerra: “Mi paz os dejo, mi paz os doy”, nos decía.

            Es más, a tanto llegaba su obsesión por la paz que incluso se enfadaba con nosotros cuando el insulto salía de nuestras bocas; en la cruz, según nos dijeron las mujeres, en vez de insultar a los que le estaban matando dijo: “Padre: perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

 

MONITOR:

 

La violencia tampoco nos ha abandonado desde entonces; ni en España ni en el mundo ni en nuestra propia casa; pero esa violencia se va generando dentro de cada uno: eso es lo que tenemos que cambiar. 

 

SI OYES QUE UNA GUERRA HA ESTALLADO

 

Si oyes que una guerra ha estallado,

si oyes que unos jóvenes soldados han muerto,

si oyes que al otro lado de cualquier frontera

se ha erigido un campamento de refugiados

- que ayer eran unos pocos y hoy ya son miles, decenas  de miles -,

si oyes que por culpa de una guerra, hay mutilados,

si oyes que millones de hijos, porque no sólo parieron con dolor,

sino que con dolor se les arrancaron las manos.

Si oyes que cientos de bombas, en cualquier ciudad,

han estallado, o en el centro de cualquier miserable  poblado,

si oyes de unas armas químicas que matan "sin  hacer daño",

si oyes de división entre razas, división entre hermanos,

si oyes estallido de bombas en lugar de estallido de  arados,

si oyes de necesidad de venganza, necesidad de matar,

si oyes que alguien tiene sed de sangre,

si oyes de amenazas, palabras de ira y rencor.

Si ves niños con metralletas al hombro,

si ves besos ahogarse en mares de lágrimas,

si ves corazones deambular extenuados,

si ves muchos hombres,

que no tienen ni cara ni cuerpo de hombres...,

es que la Tierra ha dado un paso más hacia su propio exterminio,

del que ni tú ni yo somos  menos culpables.

 

MONITOR: Les damos la paz a los que tenemos a cada lado.

 

 CANCIÓN:

 

Da pacem Domine,

da pacem Oh Christe,

in diebus nostris.

 

 

 

 

 

 

4.         OPRESIÓN    

 

MONITOR: ¡Opresión!

 

(((Alguien se levanta y apaga una vela)))).

 

AMO DEL HUERTO:

 

            Si alguna vez no fue libre Jesús fue en aquella noche. Tanto que se lo llevaron preso. Y sin embargo ¡con qué libertad hablaba!

 

(se le da la vuelta al cartel de OPRESIÓN para que aparezca la palabra libertad)

 

            Me acuerdo que, sin pelos en la lengua, les increpaba por su actitud: “¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un salteador? Todos los días me sentaba en el templo a enseñar y no me detuvisteis”, les decía.

 

DISCÍPULO:

 

            En este sentido podemos decir que era incorregible. Vivía desde una libertad absoluta. Nosotros teníamos miedo de que le pasara algo, como así sucedió. Y es que no se callaba ante nada ni ante nadie. Pasaba por alto las leyes estúpidas, comía con pecadores y enfermos, criticaba a voces la hipocresía de los sacerdotes y fariseos llamándoles “sepulcros blanqueados”, “víboras”...

           

            Y es que sabíamos todos que vivir de un modo tan auténtico traía sus peligros.

 

CANCIÓN:

 

Libertador de Nazaret,

Ven junto a mí.

Ven junto a mí.

Libertador de Nazaret.

¿Qué puedo hacer sin Ti?

 

MONITOR:

 

            Señor, haznos hombres y mujeres luchadores de libertad, capaces de resistir la tentación de buscar la felicidad externa. Haznos inconformistas con el error, la injusticia y el odio, y satisfechos con la farsa del mundo, pero con el deseo de trabajar con amor por mejorarlos, haznos valientes para decir no al egoísmo, no a la discordia, no a al desesperanza, no al odio y a la violencia, no a los caminos sin Dios, no a la irresponsabilidad, no a la mediocridad. Haznos fuertes para decir sí a Dios y a la fe y al compromiso, sí al respeto, a la dignidad, la libertad y los derechos de la persona, sí a la fraternidad, sí a la justicia, al amor, a la paz, sí a la solidaridad con todos, especialmente con los más necesitados. Haznos libres como Tú Señor.

  

III Final

 

MONITOR:

 

            Lo que sucedió aquella noche en el Huerto de Getsemaní había comenzado mucho antes; lo mismo podemos decir de la continuación. El Viernes Santo, el Sábado Santo y el Domingo de Resurrección no son más que una continuación de todo esto. Pero podríamos decir más: el Huerto de Getsemaní, como hemos visto, se hace presente en muchos lugares de nuestro mundo. Jesús quiere estar en cada situación en donde haya Dolor, Miedo, Violencia y Opresión para cambiarlos a base de amor; ahora somos nosotros, sus discípulos, los que tenemos que llevar a la práctica su mensaje. Con la ayuda de su Espíritu, será posible que este mundo sea, cada día más, un mundo de hermanos como Él lo quiso.

 

            Vamos a terminar la oración, con las palabras que Jesús nos enseño para orar y dirigirnos al Padre, pidiendo que nos ayude a transformar nuestra vida cotidiana para que donde haya violencia, dolor, miedo y opresión, nosotros pongamos amor, confianza y libertad igual que Jesús hizo.

 

CANCIÓN:

 

Padrenuestro carismático.

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