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La iglesia de San Francisco Javier es el inicio de un núcleo poblacional generado a partir de la demanda pesquera. Se trata de un templo en muy buenas condiciones de conservación, que en su interior goza de un rico y variado repertorio artístico constituido por esculturas (casi todas ellas en madera tallada estofada y policromada) retablos, ajuar litúrgico, etc,. Uno de los elementos destacables es la conservación del púlpito. Se encuentra adosado a una columna, realizado en madera tallada, ensamblada y tintada en nogal. Se compone de un cuerpo octogonal y un doselete o cubierta. En los frentes se puede ver como están tallados los cuatro evangelistas y la imagen de Jesús, configurando un conjunto que supone un gran trabajo artesanal. En estos momentos se llevan a cabo labores de rehabilitación y restauración del exterior e interior de la torre campanario. Sacando a la vista la piedra de mampostería y reponiendo mortero con la misma composición que el original, que ha tenido que ser traído de Vélez Rubio. |
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ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL EDIFICIO Escasos son los datos históricos que existen sobre la Iglesia de San Javier, pequeña y encantadora población costera de la provincia de Murcia, cuya vida se gestó al amparo de la albufera natural de agua salada, el Mar Menor, conectado a través de pasos naturales con el Mar Mediterráneo, que favoreció grandemente el progreso de toda la zona litoral. Originariamente el núcleo de mayor población de toda esta zona del litoral murciano, fue el lugar denominado de "La Calavera", que adquirió carácter de Cabeza de Partido Judicial en el siglo XVI. En aquellas fechas es San Javier un pequeño caserío que nació alrededor del cruce de caminos que comunicaban la capital del reino de Murcia con su costa, por un lado, y la importante ciudad comercial de Cartagena con el vecino reino de Valencia, por otro. Es en este cruce de caminos donde se construyó la primera ermita dedicada al culto de San Francisco Javier, santo misionero español que dio nombre al caserío.
Demos un salto en la historia y acerquémonos hasta el siglo XVIII. En este siglo el crecimiento de San Javier había sido tal que ya superaba con creces a su próximo vecino de "La Calavera". Pasó entonces San Javier a ser Cabeza de Partido Judicial, y a dar su nombre al mismo. Prueba de ello son unos documentos oficiales redactados en el año de 1.763 en los que se hace referencia al Mar Menor, y que dicen textualmente: "EN EL PARTIDO DE SAN FRANCISCO XAVIER Y SITIO LLAMADO DE LA CALAVERA...". El enorme crecimiento que el caserío de San Javier experimentó en estos años determinó la necesidad de que la primitiva ermita se convirtiera en Parroquia, y es entonces cuándo se inician las obras de nuevo Templo, en los primeros años del siglo XVIII. Este nuevo Templo se construyó sobre la ubicación de la antigua ermita, aprovechando y ampliando la planta de la antigua construcción. Toda la zona costera del Mar Mediterráneo se encontraba jalonada de Torres-Vigía y Casas Fortaleza, verdaderas construcciones militares que vigilaron y ampararon toda la comarca de las incursiones piratas moriscas de turcos y argelinos. La existencia de estas construcciones defensivas favoreció grandemente el progreso de estas fecundas tierras bañadas por el Mar Menor. Es explicable, por tanto, que en los escudos de casi la totalidad de las poblaciones costeras aparezcan representadas estas Torres-Vigía, como homenaje al importantísimo papel que ejercieron en la vida y el progreso de la comarca. Como ejemplo citaremos el LEMA que se lee en el escudo de San Javier, que dice textualmente: "LA ALBUFERA ME DIO VIDA Y DOS TORRES FORTALEZA". Pues bien, estas Torres-Vigía no solo defendieron eficazmente el territorio, sino que también a veces en el rechace de los ataques piratas capturaban prisioneros, que posteriormente y bien custodiados o eran trasladados a la capital del Reino, o eran obligados a la realización de trabajos de mejora necesarios en la zona litoral de la comarca. Esto fue lo que facilitó el impulso de la construcción del nuevo Templo de San Javier. Lo que se atestigua gracias a narraciones de la época, en las que textualmente se puede leer: "Fue Cura Párroco, primero y fundador, de la Iglesia Parroquial de San Francisco Javier, Don Cristóbal Balaguer. Andaba nuestro cura metido en las obras del nuevo Templo, cuándo los generosos vecinos del Pinatar, habiendo tomado prisioneros, en el 1.709, a dieciocho moros en "El Estacio", se los dieron en limosna, para que trabajaran en su construcción. Desgraciadamente no se encuentran en los archivos parroquiales documentos con anterioridad al año 1.942. Los avatares de la guerra civil española también tocaron de lleno a este pueblo, quedando su Iglesia prácticamente destruida y sus archivos quemados. La reconstrucción del Templo se llevó a cabo en los años siguientes a la terminación de la guerra, duros años de posguerra; en ella prácticamente colaboró todo el pueblo, y aunque básicamente la estructura arquitectónica del Templo se respetó, su valor arquitectónico disminuyó sensiblemente. 3.1 HISTORIA.- BREVE RESUMEN.- El documento más antiguo hallado en los archivos parroquiales y municipales con referencia a la Iglesia de San Javier data del año 1.942. Se trata de un inventario del Patrimonio Parroquial, en el que someramente se describe el Templo de la forma siguiente: "EL TEMPLO PARROQUIAL MIDE DE SUPERFICIE 831,20 m2, SU ESTILO ES ROMÁNICO; LA FACHADA ESTILO GÓTICO, SIN MÉRITO ARTÍSTICO. DEVASTADA, CARECE DE OBRAS DE ARTE, QUE POSEÍA IMÁGENES Y CUADROS, QUE FUERON DESTRUIDOS POR EL INCENDIO...". Continúa el documento con una descripción de las ermitas en pedanías, de la Casa Parroquial y del Cementerio. Este documento histórico es firmado por Monseñor Joaquín Carrión Valverde, Arcipreste que ejercía su ministerio en San Javier. En la descripción que se hace del Templo en este documento-inventario del año 1.942 se habla del estilo ROMÁNICO. Analicemos esta definición: En efecto la estructura general de su planta responde al modelo de iglesia de planta románica de cruz latina con transepto no sobresaliente por los laterales (el transepto es el brazo transversal en planta de la estructura de cruz latina), de tres naves con bóveda de cañón en la central y cúpula en la intersección de los dos brazos de la cruz latina. Por contra, en cuanto a la estructura de su sección transversal, no es esta iglesia completamente encuadrable en el modelo típico de Iglesia Basilical ni de Iglesia de Planta de Salón; es un modelo ecléctico entre ambos tipos: la podríamos definir como Iglesia de Planta de Salón Escalonado, con la cubierta exterior de las tres naves perfectamente diferenciada, no continua. Recordemos que las Basílicas son iglesias longitudinales de varias naves y sección transversal escalonada, en las que la nave central alcanza una altura superior a las naves laterales, aproximadamente doble: H. nave central = 2h. nave lateral no es este el caso de la iglesia de San Javier en la que efectivamente la nave central es de mayor altura que las dos naves laterales, pero su diferencia de alturas es mucho menor que en las iglesias de tipo Basilical. Por otra parte las iglesias de Planta de Salón, que forman el prototipo más importante de la arquitectura religiosa medieval junto con las Basílicas, son iglesias con naves más o menos de la misma altura, tejado unitario de doble vertiente y fachada por lo general correspondiente con su sección transversal. Tampoco es este exactamente el caso de nuestra iglesia: Las naves tienen diferentes alturas, aunque su diferencia es pequeña; tampoco su tejado es unitario, sino partido en sus tres naves, diferenciándose perfectamente cada una de ellas en el exterior y salvando la diferencia de alturas entre las naves laterales y la central con dos contrafuertes por cada lado. La fachada no corresponde exactamente con su sección transversal, es más bien una fachada Telón independiente de la sección transversal y del tejado y disponiendo de Torre-Campanario en el lado derecho; es rectangular, (independientemente de la Torre), sin frontón delante del cuerpo longitudinal, pero si posee un remate rectangular, coronado por una cruz, sobre la parte de la fachada correspondiente a la nave central. Su valor arquitectónico es escaso; los motivos decorativos que aparecen en la fachada parecen como de inspiración tardía barroca muy simple: rosetón central(elemento típico del gótico, que a veces recoge el Barroco) con hornacina de medio punto en su interior; gablete triangular sobre la Puerta Principal, que parece apoyado sobre ménsulas laterales que se adosan a las jambas de la puerta; el telón rectangular que remata a manera de frontón la fachada del cuerpo central de la iglesia, y que dispone en sus laterales, para absorber la diferencia de alturas entre éste y la cornisa, de cuartos de circunferencia que abrazan las pilastras que enmarcan este telón de remate de fachada, coronado finalmente por una cruz; la decoración de cornisas y entablamentos, etc... Cronológicamente, según la fecha de terminación de la fachada del Templo, la influencia tardía-barroca había dejado paso al gusto por la vuelta al clasicismo, lo que parece reflejarse sensiblemente en la fachada de nuestra Iglesia en la modulación clásica de sus paños centrales y laterales, divididos por pilastras adosadas (en vertical), y entablamentos (en horizontal); pero sobre todo se denota esta influencia neoclásica en el tratamiento del cuerpo final de la torre, en sus pilastras adosadas que encuadran las hornacinas de medio punto donde se alojan las campanas. En resumen podemos concluir que no existe un estilo definido que predomine y clasifique este Templo en una determinada corriente arquitectónica. Sus influencias han sido muchas, y esto queda reflejado en su estructura arquitectónica, tanto en planta, como en sección transversal, como en fachada: PLANTA DE INFLUENCIA ROMÁNICA, CRUZ LATINA CON TRANSEPTO NO SOBRESALIENTE LATERALMENTE. SECCIÓN TRANSVERSAL ENTRE IGLESIA DE TIPO BASILICAL Y DE NAVE DE PLANTA DE SALÓN: LA SOLUCIÓN ECLÉCTICA ES NAVE DE PLANTA DE SALÓN ESCALONADA. LA FACHADA, CON UN ELEMENTO GÓTICO TÍPICO: EL ROSETÓN CENTRAL, ES SIN EMBARGO DE SENCILLA DECORACIÓN BARROCA, MIENTRAS QUE SU COMPOSICIÓN ESTRUCTURAL Y EL CUERPO FINAL DE LA TORRE DEL CAMPANARIO SON DE INSPIRACIÓN NEO-CLÁSICA, estilo que se difundía en la época de finalización del templo. Un elemento arquitectónico muy importante, y del que aún no hemos hablado, es la CÚPULA. Si bien en el Románico ya eran utilizadas las cúpulas como solución de cobertura, tanto de las naves longitudinales (sustituyendo la típica bóveda de cañón), como del crucero (intersección de las dos naves que se cortan), es en el Renacimiento cuándo este elemento arquitectónico adquiere su mayor importancia. La transición del ROMÁNICO al GÓTICO sustituye la solución de cobertura del crucero, en bóveda o cúpula, por la solución de torre-aguja central sobre la intersección, remarcando el carácter de verticalidad que domina en el estilo Gótico. Es en el RENACIMIENTO cuándo vuelve a utilizarse la CÚPULA como cobertura central de la intersección de las naves en cruz. La época de construcción de la Iglesia de San Javier, finales siglo XVII, nos asegura que las técnicas de la arquitectura renacentista en la construcción de cúpulas en la intersección de las naves cruciformes eran ya conocidas, y que por tanto aportaron su influencia en el diseño de la CÚPULA del Templo de San Javier. Está construida sobre pechinas, solución ya adoptada por los bizantinos y en el Románico, son triángulos esféricos que determinan ágilmente el paso de una base cuadrada primera a una base circular sobre la que se levanta la cúpula. Las pechinas se generan a partir de cuatro arcos torales que constituyen la primera base cuadrada, y que encuadran y delimitan el espacio del crucero. La cúpula, semiesférica por el interior, se levanta a partir de un cimborio circular apoyado sobre las pechinas. Hacia el exterior se declara por un tambor de base octogonal, sobre el que sobresale la cornisa, de la que parten ocho nervios que se recogen superiormente n un anillo central sobre el que se eleva la linterna de la cúpula, que la remata. El material final de la cubierta es teja curva árabe, al igual que el resto de cubiertas de la iglesia, tanto de las tres naves longitudinales, como del transepto y del ábside. Un elemento curioso y singular de esta Iglesia es la solución de cubierta del ábside, que remata las diferentes pendientes con una pequeña cúpula de tambor octogonal al exterior y resuelta de igual forma que la cúpula principal del crucero. El cuerpo longitudinal se divide en tres naves bien diferenciadas. La central, de doble anchura que las laterales, está resuelta con bóveda de cañón apoyada sobre arcos fajones de igual directriz que la bóveda, y sobre arcos formeros ortogonales a la directriz de la bóveda. Los arcos fajones arrancan de un entablamento continuo que discurre por la parte superior de los capiteles que coronan las pilastras de sección rectangular. Estas pilastras se adosan a los inmensos pilares exentos de la nave, de los que arrancan los arcos formeros, que delimitan y separan la nave central de las naves laterales. Estas naves laterales, se dividen transversalmente por arcos de medio punto apoyados por un lado en los pilares exentos de la nave, y por otro en las pilastras de base rectangular adosadas al muro exterior de cerramiento de las naves laterales. Las naves laterales están resueltas con bóveda de arista. Volvamos a la nave central: la bóveda de cañón se interrumpe entre cada dos arcos fajones por unas pequeñas bóvedas semicilíndricas perpendiculares a la dirección de la bóveda principal, y en su intersección con ésta crean lo que denominamos lunetos, que permiten abrir ventanas con arcos de medio punto en el espacio existente en la diferencia de alturas entre las nave central y las naves laterales, consiguiéndose con ello una agradable iluminación natural de la nave central de la Iglesia. Hecho ya este rápido recorrido por las características arquitectónicas esenciales de la Iglesia de San Javier, tanto en su estructura general, como en su aspecto exterior e interior, debemos ahora hacer mención especial del luminoso RETABLO que domina la pared interior del ábside siendo el elemento principal del presbiterio (donde se ubica el altar mayor). Exquisita composición, excelente acabado, profusa decoración, gran luminosidad, son algunos de los adjetivos que podrían definir este magnífico retablo. Es de madera policromada, dorada. En él, resalta el arco central de medio punto que encuadra la hornacina donde se encuentra la imagen del Santo Patrón de la Villa de San Javier. Bajo esta imagen central y en su mismo eje está el Sagrario, en el que domina un maravilloso lienzo que representa la imagen de Jesucristo con la Hostia Sagrada en su mano. Escoltando a la imagen de San Francisco Javier, se encuentran a derecha e izquierda otras dos hornacinas más pequeñas y enmarcadas cada una de ellas por dos columnas estriadas y de capitel compuesto, sosteniendo un entablamento quebrado que recorre toda la longitud del retablo transversalmente y recoge en su parte central la forma del arco de medio punto de la hornacina principal que acoge la imagen de San Francisco Javier. Este entablamento sirve de base a la parte final del retablo, rematada en su extremo superior por un frontón terminado en arco rebajado. Todo el conjunto crea una imagen de luz y potencia, que define en gran manera el ambiente espiritual del templo. El RETABLO, en su conjunto, es BARROCO: profusa decoración, entablamentos quebrados, entablamentos en arco, frontón con remate de arco rebajado, basamentos de pilastras muy recargados de decoración, etc. Finalmente, y admitiendo que es éste un rápido análisis de la arquitectura de la Iglesia de San Javier, concluiremos haciendo notar la existencia de la gran diversidad de estilos arquitectónicos que influyeron durante la construcción de la Iglesia Parroquial de San Javier, lo que hace difícil definirla, etiquetarla en una sola corriente arquitectónica. 3.2. REFORMAS EN EL SIGLO XIX.-TORRE CAMPANARIO.- Pasaremos ahora a hacer un breve análisis de la Torre-Campanario, torre única en la fachada del Templo, y especialmente del último cuerpo, cuyo desarrollo gráfico acompaña a esta memoria, y que ha sido recientemente restaurado. Al exterior se observan reformas, probablemente del siglo XIX, ya que enlazan con las corrientes estilísticas del historicismo neoclásico. Es notable de resaltar la Torre de cuatro cuerpos, en la que probablemente el último de ellos acabo de construirse en esta época. Se trata de un Campanario abierto con cuatro vanos en forma de arcos de medio punto, uno en cada una de sus fachadas. Estos arcos, que a modo de hornacinas alojan las cuatro campanas que posee la Torre, están enmarcados por pilastras de sección rectangular, de orden toscano. Sobre el capitel de las pilastras, y en todo el perímetro de las cuatro fachadas del último cuerpo de la Torre, se desarrolla el entablamento. Su primer elemento, el arquitrabe, combina molduras rectas de diferentes anchos (filetes o listeles), con molduras curvas de distintos radios (bocel y cuarto bocel).El friso, sobre el arquitrabe, es liso y de un ancho aproximadamente doble que aquel. Y finalmente la cornisa, sobre la que apoyará la cubierta, se inicia con una pequeña moldura recta, (listel), sobre el que se extiende un cuarto bocel que sustenta una hilada de dentillones (elemento éste más propio del orden dórico), nuevamente otro cuarto bocel de radio menor y por último dos molduras rectas de gran anchura (impostas o fajas), que rematan la cornisa. La cubierta es abovedada. Se resuelve mediante una bóveda cuatripartita hacia el exterior con cobertura de teja a cuatro aguas, y cúpula semiesférica hacia el interior, apoyada directamente sobre los muros portantes del cerramiento de la Torre y las pechinas que en las cuatro esquinas resuelven la transición entre la planta cuadrada de la Torre exenta y la planta circular de la cúpula final de cobertura. Lamentablemente, en el interior de la Torre, un forjado construido posteriormente con viguetas metálicas y revoltón de pequeñas bóvedas de fábrica de ladrillo doblado, oculta el interior de la pequeña cúpula de cobertura de la Torre. A través de un hueco practicado en este forjado se adivina débilmente la curvatura de la cúpula guarnecida interiormente de forma grosera, y bajo el nivel de este forjado se inician las pechinas cuyo final es seccionado por este forjado añadido. Al exterior la cubierta se resuelve con teja curva, de medio cañón, a cuatro aguas, desde una base rectangular, que forma la cornisa, hasta rematar en el cenit de la cúpula recogiendo en su pendiente la curvatura de la pequeña bóveda de cobertura. El remate final en el cenit de la cúpula es un pináculo de basa rectangular, filete, más escocia, más listel sobre el que apoya el remate final, de sección variable circular en su desarrollo en altura, asemejándose a una vasija de cuello estrecho y estilizado rematado por una pequeña y perfecta esfera sobre la que se levanta una cruz de hierro forjado, que a su vez es cruzada por una veleta. 3.3. REFORMAS DURANTE EL AÑO 1993.-RESTAURACION DEL ENTABLAMENTO Y DE LA CUBIERTA DE LA TORRE-CAMPANARIO.- Durante la segunda mitad del siglo XX la fachada principal de la Iglesia ha sido repintada en bastantes ocasiones. En determinadas ocasiones se hizo necesario una restauración del soporte, del enfoscado de mortero que recubre los muros de mampostería de la Iglesia, debido a los, a veces importantes, desprendimientos del mismo. Las pinturas utilizadas siempre han respetado los colores cálidos y suaves, propios de la zona mediterránea donde se enclava el Templo. También aquí se debe hacer mención de los dos escudos de hierro forjado que adornan los segundos cuerpos laterales de la fachada principal. Colocados en 1984 conmemoran el Hermanamiento entre los pueblos de San Javier (Murcia) y Xavier (Navarra), que fue el lugar de nacimiento del Santo Misionero San Francisco Javier, patrón de ambos pueblos. De otra parte, el paso del tiempo, los agentes atmosféricos, la alta exposición a la intemperie del último cuerpo de la Torre-Campanario de la Iglesia Parroquial San Francisco Javier ocasionaron fuertes erosiones y degradaciones de la piedra, del estuco y de otros materiales de cerramiento que se usaron en la construcción de la Torre. Especialmente la fachada Norte, más expuesta, y más acusadamente los estucos de las molduras y sobre todo la imposta de la cornisa se encontraban en un avanzado y peligroso estado ruinoso. Evidentemente fue necesario plantearse una restauración de los elementos dañados. El estudio previo reveló la necesidad del cambio completo de las molduras del último elemento del entablamento de la Torre. La obra revestía cierta complejidad por la altura a la que había que realizar los trabajos, así como por el peso de las piezas de piedra artificial que habrían de confeccionarse para suplir a los dañados estucos y fábricas de cerramiento. Para aligerar el peso de las piedras artificiales se las modeló dotándolas de un alma de poliestireno expandido, que en este particular caso actúa más como aligerante que como aislante, ya que esta última función no es esencialmente necesaria en una Torre abierta completamente a los cuatro vientos. Fue necesario destejar por completo la cubierta. Se procuró no tocar la cúpula, ni cargarla excesivamente durante la ejecución de la obra. Las tejas de medio cañón fueron repuestas en aproximadamente dos una tercera parte del total, volviendo a apoyarlas formando alero en la nueva cornisa de piedra artificial aligerada que se dispuso. El trabajo en considerable altura que suponía la reposición del entablamento y la restauración del resto de elementos arquitectónicos deteriorados de la Torre obligó a la instalación de un importante andamio, desde el suelo del atrio del Templo hasta 2,00 metros por encima de la máxima altura de trabajo, perfectamente anclado tanto al suelo como a los huecos existentes en los muros de la Torre, así como a estos mismos. En el tercer y cuarto cuerpo de la Torre, cuerpos exentos, el andamio rodeó completamente la Torre, apoyándose en las cubiertas de la nave central y la nave lateral derecha sobre superficies blandas y extensas que repartieran el peso de los andamios de las fachadas Sur y Oeste de la Torre sobre superficies extensas confeccionadas con sacos terreros, para evitar los efectos de punzonamiento sobre las cubiertas de las naves. El tendido de las redes arpilleras y de seguridad en toda la extensión y altura del andamio finalizó la instalación del mismo. Un importantísimo aspecto de la obra de restauración fue la toma de datos "in situ" para la posterior confección de los moldes que servirían para la fabricación de las piedras artificiales que sustituirían a los enormemente deteriorados estucos del entablamento. Se tomó especial cuidado en respetar al máximo el diseño modular y de molduras original. Especialmente complicada fue la realización de la banda de dentillones, por la enorme cantidad de entrantes y salientes que suponían, y que para la realización de un molde cuyo desencofrado fuese asequible sin poner en peligro la perfección de la pieza y a su vez consiguiendo un normal rendimiento de usos del molde que no ocasionara un excesivo costo de repercusión del encofrado y desencofrado, se optó por fabricar el molde recto por la base de la banda de dentillones, y con entrantes y salientes por el frente de dicha banda, y posteriormente y antes de subir y colocar la pieza en su lugar correspondiente se cincelaron los entrantes inferiores a pie de obra. El acabado de la obra fue excelente, y la pureza del diseño arquitectónico fue máximamente respetada, quedando el acabado final de la Torre-Campanario con un aspecto excelente. 3.4. PROYECTOS EN EL PERIODO 1994-2000.- Durante la segunda mitad del año 1994 y primera de 1995 se planteó la restauración y pintura del interior de la Iglesia. Interiormente la Iglesia se encontraba en un aceptable estado de conservación. Únicamente se observaban algunas grietas en sentido longitudinal en la bóveda de cañón de la nave principal; finalizada con teja curva. Asimismo existían grietas en los muros laterales del transepto o crucero, por encima de las claves de las hornacinas; estas grietas parecían estabilizadas y probablemente fueron causadas por asientos de la cimentación de los muros laterales. Los desconchados parciales que se apreciaban en los paramentos interiores también hacían aconsejable un repintado general interior. En aquel momento la decoración pictórica interior no obedecía a ningún estilo arquitectónico concreto. Esta decoración pictórica procedía de mediados del siglo XX; probablemente el incendio sufrido durante la guerra civil destruyó prácticamente todos los revestimientos de los muros, pilares, bóvedas y demás elementos arquitectónicos. Afortunadamente el incendio no debió afectar a la cúpula pequeña del camarín interior del Santo puesto que en ella se conserva un estilo de decoración pictórica en los nervios y las plementerías de la cúpula mucho más antiguos que en el resto de la Iglesia, y absolutamente encuadrables dentro del estilo barroco, que se difundía por la región durante la época de construcción de la Iglesia de San Francisco Javier. Se puede, por tanto, asegurar que es únicamente en este lugar donde se conservaba la auténtica decoración pictórica original de la Iglesia. Por todo lo anterior se redactó un proyecto de restauración, decoración e iluminación del interior del Templo. La decoración se fundamentó íntegramente en los motivos hallados en la cúpula del Camarín del Santo, realizando estudios de variaciones sobre la base de los modelos originales hallados. El fin fundamental es el de recuperar el estilo inicial genuino de la Iglesia, desechando pinturas posteriores que no obedecen a ningún estilo concreto. La restauración interior del templo se basó fundamentalmente en la recuperación de las basas y los capiteles de las pilastras y pilares exentos que dividen la nave central de las laterales y encuadran todas las capillas laterales que se abren a ellas, así como todo el entablamento corrido que circula por encima de los mencionados capiteles. Recuperar el Baptisterio, que había sido eliminado anteriormente y utilizado como librería sacra y oficina, fue otra de las actuaciones de este proyecto de restauración y recuperación. La reposición de la puerta de entrada principal, así como la construcción y montaje de una nueva puerta de cancela interior, la restauración de algunas obras de arte y frescos de que dispone la Iglesia Parroquial de San Francisco Javier, la recuperación, arreglo y decoración de la Sacristía, la reposición de la decoración de los nervios de la cúpula central y de sus plementerías, así como de la cúpula menor del Camarín del Santo y la misma actuación sobre el techo del ábside sobre el retablo del altar mayor completaban el mencionado proyecto cuya ejecución discurrió entre los años 1994-1995. Posteriormente y ya entrado el año 1997, se acometieron las obras de reparación y adaptación de las dependencias del ábside situadas a la izquierda del altar mayor, simétricas con la Sacristía y que solo se usaban como trastero para almacenamiento y sirviendo de acceso a la escalera que accede al Camarín del Santo. Estas obras de restauración y adaptación se realizaron con el fin de albergar el Museo Parroquial, dónde se exponen innumerables objetos, reliquias, ropajes, obras de arte sacras, etc. El tratamiento de estas dependencias ha seguido las mismas directrices que el resto del Templo. En la puerta de cancela, en los casetones enmarcados por molduras, se han adosado paneles de madera tallados con motivos religiosos con la técnica de la imaginería. Con la misma técnica se ha tallado un conjunto ornamental en la parte superior interior de la puerta de cancela a manera de Copete. Otras obras menores de reparación de cubiertas, aleros, cornisas, reposición de enfoscados de muros, reposición de pinturas, etc., se han ido acometiendo en los últimos años, necesarias para el buen mantenimiento de este edificio Histórico-Artístico catalogado en el inventario de Edificaciones protegidas de Interés Cultural con Grado de Protección 1. |